Me desperté al escuchar unas voces entonar una bella melodía. Se las escuchaba cerca. “¿Estarán rezando?” me pregunté. Me encontraba viajando en tren desde Jaipur a Amritsar, y desde mi litera decidí sacar el celular para grabar aquellas canciones. Luego de unas pequeñas grabaciones, sentí que tenía que acercarme. Tomé la cámara, y me acerqué hasta las mujeres que cantaban y tímidamente les hice señas para preguntarles si podía grabarlas… esto fue lo que sucedió:

No nos mediaba ningún idioma en común. Bailaron largo rato, y obviamente yo también tuve que unirme a la danza. Luego de un rato. Una de las señoras me indicó que la siguiera. En el siguiente vagón estaba el resto de su familia. “Son, sister, mother, husband”, señalaba, con las pocas palabras de inglés que conocía. Me indicó que me sentara junto a una mujer mayor, la señora sacó arroz con algún curry, lo sirvió en un papel de diario y me lo ofreció. Intenté decirle que no necesitaba ofrecerme comida (de hecho hasta ese entonces no había comido arroz servido en papel de diario y se me hacía bastante antihigiénico), pero no hubo manera de rechazarla. Comí, mientras todos me miraban e intentaban comunicarse con señas. “Country”, “Name”. Cuando acabé de comer, un señor sacó otro papel de diario, y de una gran masa de dulce, cortó una porción con la mano y me la ofreció sonriente. Otra vez, imposible decir que no. Mientras tanto, la mujer que me había llevado hasta el vagón de su familia me repetía: “No Amritsar. Came, SSRBEAS, camp.”, mientras se señalaba a ella misma. Comprendía que me decía que quería que fuera con ellos, e imaginaba que iban a acampar a algún lugar. Como no entendía el lugar a donde iban, le dí mi cuaderno para que escribiera. Me escribió su nombre, su teléfono, y SSRBEAS. Aproveché que tenía internet en el celular y decidí googlearlo. Descubrí que SSR son las siglas del nombre de un gurú (Radha Soami Satsang), y que Beas es el pueblo dónde se encuentra el principal centro de su organización. Para confirmar, le nombré la palabra “gurú”, y efectivamente, asintió con la cabeza que allí era dónde se dirigía con toda su familia. Ella seguía repitiéndome: “No Amritsar. Came, SSRBEAS, camp.” y señalándose. Realmente me dieron muchas ganas de bajarme con ellos. De hecho, durante largo rato pensé en hacerlo. Pero luego,  como me encontraba sola, decidí seguir hasta Amritsar. ¿Qué hubiera sucedido si me bajaba con aquellas mujeres e iba con ellas a la conferencia de un gurú? No lo sé…pero sus voces quedarán resonando por siempre en mi corazón…

Viajando en tren (India)
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