Se me había hecho la costumbre de salir a caminar sola por la playa todas las noches luego de cenar. En aquellas caminatas, solía escuchar la música de un djembe, que provenía de alguien tocando en la oscuridad, el sonido profundo de esa percusión me invitaba a quedarme. Sabía que quién tocaba no estaba a más de dos metros de mí, pero la oscuridad no me permitía ver. El mar creaba un perfecto acompañamiento, y podía percibir como las ondas rítmicas se proyectaban hacia él. No me animaba a acercarme, no quería romper con esa magia que unían al músico con la naturaleza.

Un día, Jimmy, un amigo hindú, propuso hacer un fogón en la playa. La gente fue acercándose de a poco al ver las llamas, había personas de Irsael, Escocia y hasta Egipto. Aparecieron unos instrumentos y todos comenzaron a tocar alegremente. En eso, un chico de inconfundibles rasgos africanos se acercó. Tomó uno de los instrumentos y con el calor del fuego comenzó a afinar la membrana. Alguien le pidió que tocara. Ni bien comenzó, supe que era él a quién había estado escuchando todas esas noches. El sonido grave que producía no lo había logrado ninguno de los presentes que antes habían estado tocando. Los otros los instrumentos cesaron. Sólo quedó aquel djembé, y yo me fui hundiendo en aquellos sonidos. Tun tun tun tun. Cuando terminó, el silencio quedó en el aire. Pasó un rato hasta que las conversaciones volvieran a reanudarse. Para corroborar mis intuiciones, le pregunté si era él quién tocaba todas las noches, asintió. Me contó que había nacido en la selva de Sudán y que estaba en India estudiando. Me dijo que no le gustaban las ciudades, por eso cada tanto tenía que venir a este lugar, para estar cerca de la naturaleza, y que solía hacer largas caminatas en solitario por la selva. Alguien a lo lejos acotó: “está loco, la otra vez estuvo durante 20 días caminando, sin hablar con nadie”. Ahí comprendí de dónde salían aquellos particulares sonidos: su color de piel, su voz, y su vida eran tan profundos, tan hondos, como aquella música que producía.

[“Historias de fogón”, en Kudle Beach, Gokarna-India. Noviembre 2014]

Historias de fogón
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