¡Guuuauuu! ¡Qué increíble es pensar que todos somos parte de la misma materia orgánica! ¡Tal vez yo tenga parte de Tutankamón, o de Einstein, o de quién vaya uno a saber!

Tal vez los gusanitos o lombrices que hicieron su trabajo en el cadáver de Einstein, llevaron su abono hasta un campito cerquita, donde una vaquita comió del pasto que creció de la descomposición de este cuerpo, a esa vaquita se la comió alguien que viajó a Argentina, y de lo que esta persona defecó se formó abono, en el cual creció lechuga…y así fue viajando la materia de aquí para allá, hasta que yo me comí un pan hecho de harina de trigo ¡con un porcentaje de Einstein! ¡Guau!

¡Qué inmensamente grande y a la vez tan ínfimo me parece todo! Toda la materia orgánica siempre se queda en la tierra, (salvo algún astronauta que murió en el espacio…pero se debe compensar con algún meteorito que cae a la tierra)…básicamente somos todos parte de esta gran masa…

¿Nuestras almas serán también parte de una gran masa, y sólo nos toca un pedacito de ella, como así también nos toca un pedacito de materia orgánica? De ahí se explicaría que las respuestas siempre las tenemos dentro nuestro aunque nos cueste encontrarlas…porque están ahí, porque fueron parte de algo más grande, de un conjunto…a algunos les tocó un poco más de respeto, a otros de fortaleza, a alguno le vino muy poco de tolerancia…y bue…habrá que ir intercambiando, cual figuritas, eso que tenemos repetido y que a otro le falta, así como ir buscando aquello que no nos tocó en la repartija…y seguramente también están esas figuritas difíciles que pocos lograron conseguir…

¡Maldita manía de mi cabeza, de intentar racionalizar todo!

PH: Mariela Marrese

Materia orgánica #1
Tagged on:     

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>